Un puñado de “arte tecnológico”

Pasado / Presente. Artistas varios en EFT - Espacio Fundación Telefónica desde el viernes 2 de julio de 2010 hasta el sábado 25 de septiembre de 2010.
Muestra sobre “viejos-nuevos-actuales” medios en el arte.

Los adelantos técnicos de hace no muchas décadas realizaron una completa transformación de todo un sector del arte: en palabras de Robert Atkins, las obras de las décadas de 1960/70 se hicieron crecientemente “performativas”: “rara vez se ajustan a la visión tradicional del artista que trabaja en soledad en su estudio o el espectador que contempla la obra en soledad, a tres metros de distancia. Todas requieren un alto grado de participación del ‘espectador’”.
Y agregaba, contestando a la pregunta “¿Ha cambiado tanto el arte en realidad?”: “la gente ha estado comprando cuadros durante 500 años y, a medida que pasa el tiempo, cada vez menos de esos cuadros parecen apelar directamente a nuestra vida actual”[1].
Algo de esto se puede apreciar en la muestra pasado/presente, de la Colección Nuevos Medios del Centro Pompidou, del Museo de Arte Moderno (París, Francia). Una pequeña, pequeñísima selección de sus 1.700 obras, que incluye: una videoinstalación sonora (The American Gift, 1976); una videoinstalación (Nostos II, 1984); una instalación interactiva multimedia (Immemory, 1996); una videoinstalación de circuito cerrado (Going Around the Corner Piece, 1970), y una copia de exhibición de la conocida Moon is the Oldest TV (1965-1992), entre otras.
Todas las obras tiene algún grado de conectividad con el espectador, obligado a bucear en su conciencia sobre el mensaje (o los mensajes) que transmiten los artistas (donde se incluyen desde algunos pioneros como Vito Acconci[2] y uno de los “padres del videoarte”, Nam June Paik[3]; pasando por Tony Oursler[4], hasta la francesa de origen argelino Zineb Sedira, entre otros artistas). Hay obras más “expositivas”, otras que interactúan con el público, y otras (Mother Tongue, 2002) que apelan a exhibir un intercambio de registros (comunicacionales, generacionales), con la invitación a escuchar y ver, mediante pantallas y auriculares, a tres personas, madre, hija y abuela, “no-comunicarse”, debido a las diferencias de idioma que tienen (francés, inglés y árabe, respectivamente).
Según la curadora de la muestra (en la charla abierta del 2 de julio pasado), Christine Van Assche –responsable de la Colección Nuevos Medios, que prioriza actualmente la recopilación de obras del Asia y Medio Oriente-, hoy los artistas estarían privilegiando “la política sobre la poética”; y comentaba sobre diversas obras de artistas vietnamitas.
En todo caso, la pequeña muestra que se ofrece en esta ocasión, posibilita alguna sorpresa en el recorrido, con los “muñecos-parlantes” de Oursler, o su “ojo que no nos mira” (The eye).

NOTAS:
1 “El arte de hoy”, Arte, ciencia y tecnología. Un panorama crítico, EFT, Bs. As., 2009, p. 100.
2 Escribió López Anaya: en los años ’60 y ’70 del siglo pasado “Las nuevas tendencias proponían la abolición del arte objetual: ()el land art, la performance y el body art fueron algunos de los medios aptos para concretar el cuestionamiento al mercantilismo”. “Vito Acconci(), un norteamericano de origen italiano, en una exposición, se aceró un fósforo encendido al cuerpo y se quemó el pelo del pecho. En una representación titulada Marcas registradas (1971), se mordió el cuerpo y luego aplicó tinta de imprenta sobre las huellas del dolor, para imprimir las marcas sobre varias superficies” (“La inmaterialidad del arte” (1994), Ritos de fin de siglo. Arte argentino y vanguardia internacional, Bs. As., 2003, pp. 266 y 268).
3 Paik “En una videoinstalación, presentada en París en 1979 con el título Video Fish, colocó cinco televisores con peces de colores vivos, nadando como imágenes grabadas en video. Para la muestra Les Magiciens de la terre(), creó un gigantesco automóvil carrozado con unos sesenta televisores, cuyas imágenes parecían ventanillas desde las que se veía el exterior. En otras oportunidades, sus instalaciones alcanzaron dimensiones gigantescas, como Tadaikson (Seúl, 1988), en la que utilizó 1003 monitores” (López Anaya: “Los mundos de la fotografía, el video y el cine”, en El extravío de los límites. Claves para el arte contemporáneo, Bs. As., 2007, p. 184).
4 Dice Anaya que Bill Viola “independizándose de la dicotomía video-televisión” realiza en algunos trabajos una “desarticulación esquizofrénica”; cosa que “también aparece en las obras de Tony Oursler(), quien utiliza el video como medio auxiliar en sus videoinstalaciones y videoesculturas. Estas obras, siempre irreverentes y plenas de humor, están creadas a partir de la proyección de videos con rostros humanos (actores profesionales) sobre muñecos de trapo, almohadones y esferas de vidrio. Los muñecos, con caras distorsionadas, hablan y hablan o piden auxilio en medio de las escenas teatrales” (“Actualidad del videoarte”, Ritos…, pp. 322 y 323).

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