El poeta de la belleza

Eros and Order. Robert Mapplethorpe en Malba desde el viernes 4 de junio de 2010 hasta el lunes 2 de agosto de 2010.

Luego de una ansiada espera, llegó la obra de Robert Mapplethorpe al MALBA.
Dejé pasar la inauguración de la muestra para poder recorrerla de manera más íntima y al día siguiente me acerqué al museo; mientras la recorría no podía dejar de sentirme emocionada.
Me sentí profundamente conmovida por la exaltación de tanta belleza, y fue así que me cerraron mentalmente muchas cosas.
Viendo el corpus de su obra asumí realmente que Mapplethorpe fue ante todo, un sujeto extremadamente sensible y que su sensibilidad se tradujo en una obra tremendamente meticulosa, desde la composición de la imagen, el uso de la luz y hasta en los detalles mínimos de revelado e impresión en papel.
Un sujeto virtuoso que se animó a desafiar de la manera más radical los límites del arte, utilizando un lenguaje neoclásico y formal, para un amplio y diverso repertorio de temas en sus diferentes series.
En palabras de Mapplethorpe el lo resume todo: “Busco la perfección de la forma. Lo hago con los retratos, lo hago con las pijas, lo hago con las flores”.
Con esta afirmación, el artista sostiene que en el arte cada uno de sus temas es tan válido como cualquier otro, rompiendo entonces con las jerarquías.
Para desarrollar su obra, este artista [el no se consideraba fotógrafo], compuso meticulosamente cada detalle de la imagen, esto se transformó en una obsesión de la forma perfecta.
Para consolidar este proyecto se rodeó de los mejores asistentes técnicos, quiénes tenían que dar lo mejor de sí para lograr la imagen perfecta que Mapplethorpe buscaba.
Concluyendo con una obra de factura exquisita, donde la luz, la selección de los elementos a retratar y la impresión, son la encarnación de su gusto exacerbado por la belleza.
Este tipo de trabajo es realizado casi en su totalidad en estudio, lejos de la instantaneidad de sus primeras polaroids, este tipo de obras, son las que se pueden ver en el MALBA.
Profundizando en su obra, la podemos relacionar con el arte clásico, sobre todo en su estudio detallado del cuerpo humano y su comparación con las esculturas grecorromanas; esto pone de manifiesto la influencia que ejerció en su obra, su paso por la escultura.
Ya que en la construcción de la imagen del cuerpo, podemos ver por medio de fragmentos, la anatomía escultórica, que recuerda mucho a las composiciones manieristas de Miguel Angel.
Mapplethorpe asume el pasado clásico y lo vuelve presente.
Indagando más, y analizando toda su obra, podemos ver en la misma, que su rasgo mas destacado, es el de la yuxtaposición de elementos diversos.
Es en esta conjunción que el artista demuestra su teoría al manifestar que no hay jerarquías ni diferencias de valores entre un tema u otro en la representación artística.
Dentro de esta diversidad temática podemos encontrar sus extraordinarios trabajos sobre las flores, donde la idea generalizada de fragilidad que ellas generan, aquí se ve contrariada por la fuerza que irradian; el mismo principio presentan sus fotografías andróginas de Lisa Lyon.
Donde lo femenino y lo masculino coexisten en este cuerpo modelado por el físico culturismo, tirando por la borda la concepción de la mujer como sexo débil.
Si bien se pueden estudiar sus series de manera cronológica, el estudio del cuerpo del hombre negro, no cesó a lo largo de toda su producción.
Toda este diversidad posee un hilo conductor, y es su compromiso con la belleza de la forma, pero además esto tiene un objetivo, perturbar al espectador de tal manera que sienta sensibilizado por lo que está contemplando y demostrar que la belleza se podía encontrar en momentos y partes insospechados.
Por primera vez en Argentina podemos ver su obra, son 132 fotografías de sus diferentes series, retrospectiva que se organizó gracias a la colaboración de la Fundación Robert Mapplethorpe de Nueva York de donde provienen todas estas fotografías y el lugar elegido fue el MALBA para recibirla.
Quería destacar la labor de la curadora Anne Wilkes Tucker, quién ha desentrañado el pensamiento de este gran artista y lo tradujo en su guión curatorial, dandole vos a quién ya no está presente.
Mapplethorpe murió el 9 de marzo de 1989, a los 42 años por complicaciones por el HIV. Un año antes de su muerte, estando gravemente enfermo, fundó The Mapplethorpe Foundation.
En palabras del artista, su visión de la fundación es que fuese “el vehículo apropiado para proteger su obra, desarrollar su visión creativa y promover las causas que le importaban”.
Desde su muerte, la fundación funciona como albacea de sus bienes, pero también difunde su obra en todo el mundo y contribuye donando millones de dólares para financiar proyectos de fotografía y de investigación médica en la lucha contra el SIDA.

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