Matona vs. Madonna

Malona. Alberto Passolini en Malba desde el viernes 23 de abril de 2010 hasta el lunes 12 de julio de 2010.
Capítulo I

Mujer latina, morena, pulposa, exótica y atractiva, de sangre bravía, de armas tomar. ¿Qué pudo haberla llevado a convencer de salir en galope desenfrenado, a las que como ella, sólo se habían ocupado por mantener y transmitir de generación en generación, las tradiciones, las creencias y los valores de una cultura en peligro de ser arrasada? ¿Acaso sus hombres, no estaban bien pertrechados para tales fines? Después de todo, era para lo que se preparaban y venían haciendo de generación en generación, con muy buenos resultados, por cierto, si nos remitimos a la historia de estos páramos. En una sociedad donde los roles estaban bien definidos para cada género, es poco creíble que la cosa viniera por este lado de la cuestión. Parece pintar más por el lado de la solidaridad de género… o de los celos. Mejor dicho, la primera hipótesis fue la excusa para resolver la segunda.
Los machos salvajes, morochos, pelilargos y musculosos, que en el presente son codiciados por miles de super poderosas mujeres oriundas del primer mundo, alimentaron en aquellos tiempos las fantasías eróticas y sexuales de aquellas féminas. Hoy devenidos proveedores, en virtud de la maduración de aquel imaginario -mediante un intercambio lucrativo-, de bellos y saludables descendientes. Concretando en realidad tangible, aquellas fantasías(las de las pervertidas paliduchas y las de las visionarias morenas).
Mujeres celosas, temerosas de perder lo que tenían, sabían lo que valían sus hombres porque los apreciaban. Decidieron salir a cazar blanquitos, para que no pudieran venir a rescatar a aquellas “blondas y pálidas cautivas”. Así debiluchas y desabridas, se convertirían en una carga para los habitantes de “Las Pampas”, por lo que serían liberadas y hasta devueltas a sus blanquitos. La guerra terminaría en paz, cada cual a su territorio y sus menesteres.
Matona no se equivocaba, la vio venir en el deseo de sus congéneres -las féminas del mundo civilizado-, la cuestión de los maridos descartables, la probeta y otras parafernalias, con que la contemporaneidad les facilita la maternidad y la vida, sin compromisos ni complicaciones, a estas mujeres proveedoras y autosuficientes. Qué diferente hubiera sido la historia por estos llanos, si Matona hubiera existido más allá de las pinturas de Alberto Passolini.

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