Crisis es oportunidad
| Autor de la reseña | Viviana Fischler |
| Muestra | Ernesto Bertani |
| Espacio | CC Recoleta |
| Artista(s) | Ernesto Bertani |
| Técnica(s) | Otras |
| Inauguración | 16-12-2009 19:00 |
| Cierre | 21-02-2010 19:00 |
Domingo, 6 de la tarde. Ni el aire acondicionado de la Sala Cronopios, lograba aplacar el sofocante calor, con el que el verano porteño no nos da respiro. Sin embargo, el clima no logró acobardar a los citadinos. Más de cincuenta personas, se dispusieron a escuchar a Ernesto Bertani, quien dio cuenta de su obra y su modalidad de trabajo.
A sólo una semana del cierre de la muestra, muchas notas han sido publicadas. Así es que mucho ha sido escrito sobre la misma, aunque no todo. En el campo del Arte Contemporáneo, donde los diversos grados de dificultad para la comprensión de una obra, son moneda común, las pinturas de Bertani resultan una perla rara. El riquísimo lenguaje plástico, no impide una lectura de fácil y directo acceso. En el mundo de las comunicaciones, su lenguaje funciona “porque al pintar mi visión de nosotros quiero hacer algo que comunique algo, y para ello es necesario ser directo y franco”, afirmaba el artista.
No importa cuál sea el aspecto abordado, para reflexiona sobre el ser argentino. Trabajo que ha asumido comprometidamente, y con sentido del humor. Y cómo él mismo dijo “porque yo también estoy involucrado en ese todo que somos los argentinos”. Por eso se atreve a tocar temas como la identidad nacional, la corrupción, el poder -económico y político-, el amor -al otro y a lo ajeno-, y el sexo. A la par de los hechos: la censura, la dictadura, la democracia, la decadencia de las instituciones, el protagonismo alcanzado por la mujer, el hombre que parece haberse quedado en el camino y se refugia en aquella que se ha vuelto poderosa. Con los actores de siempre: el hombre y la mujer porteños. Ellos de traje y corbata, ellas con sus vestidos ajustados y escotados. Los temas, trabajados por series, en las que desarrolla variaciones. Como un llamado de atención, estimulándonos a mirar nuestro reflejo en un espejo, en cuyos gestos nos reconocemos como sociedad.
Para todos sus trabajos, realiza gran cantidad de bocetos, que luego traspasa al soporte. Antes lo hacía con plantillas, trabajo manual que le demandaba mucho tiempo. Pero hace unos años comenzó a utilizar el retroproyector, lo que le permitió agilizar la tarea de traspaso del diseño. Todas sus obras, están trabajadas con pintura acrílica y aerógrafo sobre tela. Es aquí, donde volvemos a esa perla rara. Bertani no utiliza lienzo como soporte, sino casimir, seda, gasa, lamé, encaje, y géneros de tapicería. El juego de formas y tramas que los diseños de las telas poseen, le permiten plasmar múltiples efectos ilusionistas, al mejor estilo barroco. La técnica del “sublimado”, procedente del estampado industrial, es un proceso que incorporó para obtener telas estampadas por sectores, elegidos previamente en función del diseño elaborado por él. “No fue algo planeado, hasta los ’70 utilizaba lienzo, pero luego la crisis, la falta de dinero y la escasez de tela, me llevaron a rebuscar en las sederías del barrio de Once donde tenía mi taller. La búsqueda, me obligó a reparar en algo que de otra manera no se me habría ocurrido. Así fue como empecé con los casimires, luego siguieron los otros géneros. Sigo comprando bastante, rollos de saldo, remanentes, tengo muchos sin usar aún. Muchas veces compré con la idea de la obra en la cabeza, una tela específica, pero otras sólo compré porque me gustó la tela”. Respondió Bertani a “cómo elige las telas”, reconociéndose como un comprador un poquito compulsivo, si la oferta amerita.
Llama la atención, el modo en que ha ido cambiando su paleta con los años. Los tonos agrisados, viraron a los colores primarios y secundarios, trabajados con gran intensidad. Para esto hay una explicación, tiene que ver con la decadencia política, económica y social. Decadencia que antes parecía aquejar sólo a algunos países latinoamericanos, y que finalmente llegó a alcanzar a los argentinos también. El artista tuvo ocasión de trabajar y exponer sus trabajos en ellos, y eligió los colores típicos de las calles de esos lugares, como modo de dar testimonio de una igualdad a partir de ese aspecto negativo. Algo que es posible revertir, si apelamos a la creatividad, generando ideas nuevas, para lograr que la historia avance superando este momento de crisis, hacia una nueva era. De esto trata la serie, que Bertani dejó para comentar, sobre el final. La tituló Los lápices, porque para él, el lápiz sintetiza la herramienta por excelencia. “Un lápiz es necesario para desarrollar cualquier actividad, siempre estuvo presente, hasta cuando éramos chicos y con un palito en la tierra dibujábamos algo”.
Así concluyó la visita guiada por el artista, y la gente se dispersó para marcharse, mientras desde las paredes, las pinturas murales reafirmaban todo cuanto Bertani nos contó.
