Arte en un mundo en cambio
35 artistas internacionales se manifiestan en torno a la problemática del cambio climático. En el epicentro originario de la revolución industrial es donde, paradójicamente, se debaten las consecuencias.
La muestra se emplaza sobre un punto crucial para la humanidad: el mundo que habitamos. La exposición hace una apuesta situada en el aquí y ahora que interpela nuestra manera de ser y el vínculo que materializamos con nuestro planeta, orientada hacia una posibilidad de futuro.
En la sala sobre la realidad perceptual, las obras polemizan nuestra confianza en el futuro como producto del desarrollo industrial: fotografías, pinturas y videos apelan a la responsabilidad individual en la sociedad de consumo. Chris Jordan, el fotógrafo de Paper bags plantea: “Yo quiero afirmar y santificar el rol central del individuo en una sociedad que es cada vez más enorme, incomprensible y arrolladora.” 1.14 millones de bolsas de papel apiladas que forman un bosque artificial es la cantidad de papel que se utiliza en un supermercado norteamericano en una hora.
En la siguiente galería se presenta al artista como explorador que registra la realidad de su tiempo. En el pasado, el artista que acompañaba las exploraciones y conquistas era capaz de mostrar las plantas y los animales exóticos de los nuevos territorios. En la actualidad, las intervenciones artísticas presentan la belleza que a veces se pierde en un mundo híper explorado. Shiro Takatani, en Ice Core, descubre de manera sutil 2503 metros de hielo obtenidos en una perforación en la Antártida. El hielo compacto se transforma en un archivo de información que describe la historia de nuestro planeta.
En la zona de la destrucción, se exhiben las obras que nos confrontan con las consecuencias de nuestra propia acción: la catástrofe. Lemn Sissay proclama:
“Déjamelo decirlo bien. ¿Qué tal si nos salió mal? ¿Qué tal si el sueño industrial nos destruyera desde su interior? ¿Qué tal si nuestra impenetrable defensa nos recluyera en un precinto? ¿Qué tal si nuestro querer más, fuera hacer menos? ¿Qué tal si todo esto no fuera progreso?
En la sala de la re-realidad, aparecen redefiniciones de nuestro futuro humano. El cambio climático nos moviliza hacia un momento definitorio en que será necesario re evaluar nuestras prácticas y responsabilidades para con nuestro porvenir.
El mérito de la muestra es la confirmación de la humanidad del artista que abraza su medio y lo utiliza como una herramienta para el cuestionamiento de la praxis del ser humano en su medio ambiente. Las obras no son fáciles y se presentan como acertijos que necesitan de la labor del espectador para revelarse. En ese diálogo el público es interpelado por la obra y por la temática que subyace: el inminente cambio climático.


