Teoría de las Ideas… Bueno, bello y verdadero

El objeto y la luz. Clorindo Testa, entre otros, Juan Cavallero, Federico Churba en Fundación Federico Jorge Klemm desde el jueves 5 de noviembre de 2009 hasta el sábado 5 de diciembre de 2009.
En algunas ocasiones, los artistas logran que la esencia, se haga perceptible a través de los diferentes grados de materialidad de los objetos.

Si el diseño - de objetos- es arte, o si el arte es diseño, es algo que Platón no se cuestionó. El planteo fue bastante diferente, radicó en qué categoría ubicar a uno y a otro, en tanto que integrantes del mismo polo “material” que se oponía al polo “inmaterial” de dicha relación dicotómica. Y así poder explicar, de alguna forma, la oposición constituyente de todo lo bueno, lo bello y lo verdadero del mundo. En este sentido, quedaba claramente postulado el principio de que el polo “material”, era un mero engaño por parte de dos esferas de distinto orden, y por lo tanto separadas. Para ello le otorgó un status mayor al primero que al segundo: “copia” y “copia de la copia”. En donde ambas categorías, diseño -de objetos- y arte, aspiraban a expresar la bondad, la belleza y la verdad, o lo que es lo mismo, la comprensión de la Idea o “luz”. Como bien lo manifestó el filósofo: “aquello que hace que la cosa sea eso que es y no otra cosa”, concepto que sólo se concretaba en el polo “inmaterial” de esa dicotomía.
Mientras tanto, a casi veintiséis siglos de distancia, en la Fundación Federico Jorge Klemm, una docena de diseñadores-artistas o artistas-diseñadores -como el lector mejor prefiera- se encargó de re-unir diseño y arte en el mismo polo, vehiculizando esa luminosa Teoría de las Ideas a la que tanto adhería Platón. Y parece ser, que la cosa es posible cuando ambas categorías del polo “material”, operan con los instrumentos que la intersección de las mismas les facilita, como si de un concierto se tratara.
Al instrumentar utilidad, significado, actualidad, función e intención en la creación de objetos sensibles, se logra recortar de la realidad mediante mecanismos de conceptualización. Donde el objeto material quiere ser como la Idea, ya que en tanto que copia participa de ella. La Idea le sirve de paradigma, porque curiosamente, cada una de las obras exhibidas tiene un título, que lleva el nombre que alude a un concepto o un objeto. Y es este nombre, en cada una de las doce obras exhibidas, el que abre un espacio de juego, donde el objeto tiene con la Idea una relación de copia y de participación.
Entre luces y sombras, finalmente -o desde el principio- en la muestra, los límites entre propuesta de mercado y obra de arte desaparecen y concretan esa aspiración de la materia objetual por alcanzar la “inmaterialidad” a la que se suele llamar Idea.

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