Allá a lo alto

Yente - Prati. Yente, Prati en Malba desde el martes 25 de agosto de 2009 hasta el lunes 5 de octubre de 2009.

Hace ya casi diez años que encontré en una revista una imagen que me llamó la atención. La atesoré en una especie de agenda donde guardaba esas cosas a las cuales acompañaba con pequeños textos.

Hoy, recuerdo ese momento y creo que fue cuando descubrí lo que disfrutaba el dedicarle unas palabras a las cosas que me gustan.

Hoy, la tapa del catálogo de Yente-Prati, me devela un misterio: la pintura de curvas azules es de Yente.

No quiero ponerme autobiográfica, así que el relato del encuentro con esta muestra me lo guardo para mis amigos, sólo quisiera empezar este texto alumbrando un hecho: dos artistas, tal vez sería mejor decir “su producción”, han sobrellevado las vicisitudes históricas, y, enmarcadas en relatos e investigaciones que otras dos mujeres edifican en torno a las variables que han determinado un estado de situación (no un destino), conquistan, varios escalones arriba, el último piso de nuestro Museo de Arte Latinoamericano.

A principios del siglo XX son tiempos en los que el trabajo grupal y la investigación colectiva trazan ejes en la producción de los artistas; el encuentro, la discusión, la evaluación de la obra de arte, tejen discursos alrededor de personalidades. Estos aires de trabajo matizan las investigaciones personales de los artistas y es así que encuentros y desencuentros materializados en palabras delinean sus biografías, sus virajes estéticos, sus decisiones poéticas y hasta sus líneas políticas, apuntando, de este modo, sustento para pensar sus prácticas y productos, sus obras y textos, sus discursos y amistades.

En los relatos biográficos de Yente y Prati estos encuentros parecen fundamentales y será, en este sentido, que dos artistas mujeres que fueron miembros, usando literalmente la palabra, de un aparato humano enamorado de la exploración formal aparecerán opacadas por las figuras masculinas que acompañan sus procesos.

Y si bien ambas forman parte de este grupo, las pretensiones de objetividad y concreción de los elementos plásticos, que tan claramente aparece en las obras de los miembros masculinos del arte concreto, no son tan efectivamente unidireccionales en las obras de Yente y de Prati.

Las obras exhibidas dan cuenta de un camino más alborotado y probablemente más experimental, percibo cierta fluidez en el movimiento de la imagen, márgenes más sensibles, capacidad en deshacer la propia línea de trabajo para recrearla en ese mismo acto.

Rescato cuatro gestos de las mujeres que han dado forma a la muestra:

Yente parece completamente suelta, sus trabajos no persiguen una línea de discurso, pero si examinan minuciosamente los elementos del lenguaje que forman parte de su campo creativo. Entrando y saliendo de la pared, endureciendo y ablandando los límites de los colores, respetando y atropellando el marco, las obras componen un conjunto bien heterodoxo.

Prati, a través de sus obras, bifurca tensiones que ponen en jaque al receptor: las relaciones figura-fondo que enaltecen el soporte de la obra y las relaciones de color, son ambas estrategias que proponen una desestabilización perceptiva. Son verdaderamente sorprendentes los trabajos de 1963, en donde la línea aparece y desaparece, fundiéndose en fondo blanco, se insinúa o se impone: se convierte en línea deliberada y también en mancha expresionista.

Adriana relata cómo fue su encuentro con los trabajos de Yente de una tono casi detectivesco: “Trabajando en los depósitos de esa institución, conocí su obra y pude advertir que me encontraba ante uno de los secretos mejor guardados de nuestro medio artístico”, compartiendo hoy su tesoro, Adriana genera en el ámbito de su curaduría una intimidad inquietante.

María Amalia, cita palabras de Prati, las cuales irradian cierta luz a sus obras que son partes constitutivas de un acalorado debate artístico, me gusta cuando dice: “cuando logro saturar el agua comprendo que estoy dentro”. El agua es el elemento capaz de tomar cualquier forma. El agua, para no derramarse, depende de su recipiente.

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