Sarmiento revisited

Civilización y barbarie. El gabinete justicialista.. Daniel Santoro en desde el jueves 6 de noviembre de 2008 hasta el martes 25 de noviembre de 2008.
Nostálgica y a la vez políticamente incorrecta, la muestra propone repensar cuestiones que nuestra sociedad arrastra prácticamente desde su origen.

Hacia 1860, la Francia de Napoleón III acuñó el concepto de panlatinismo, como modo de aglutinar a los latinoamericanos contra los anglosajones y justificar sus propias pretensiones imperialistas sobre la región sur del Continente Americano. El mismo término “Latinoamérica” proviene de ese proyecto, cuyo principal mentor fue Michel Chevallier. Incluso, Francia llegó a invadir México y a imponer allí un gobernante francés, Maximiliano I. Luego, sin embargo, esta parte de América hizo suyo el nombre, convirtiéndolo en expresión de unidad de los pueblos que la forman.

La apropiación y resignificación de términos utilizados por el rival es una vieja táctica en la eterna guerra dialéctica entre opuestos. En esa línea, Daniel Santoro (1954) recupera el viejo apotegma sarmientino de “civilización y barbarie” para referirse, en este caso, a la realidad nacional, tanto actual como histórica. Así, Santoro configura una visión del mundo –que no dudaríamos en calificar de peronista- en la que los bárbaros son letrados y los civilizados van en alpargatas.

A través de “el descamisado”, un personaje gigante, que se alimenta de la actual injusticia social y por eso crece cada vez más, Santoro recorre el pasado peronista de la Argentina, identificado con la niñez feliz, y una actualidad en la que el pueblo ha sido excluido, expulsado. Con una estética popular y culta a la vez, de reminiscencias bernianas y hasta spilimberguianas, el artista repasa viejas glorias justicialistas, tales como las viviendas de Ciudad Evita y las colonias de vacaciones –un mundo en el los únicos privilegiados eran los niños-, y las contrasta con la miseria actual, en la que “el descamisado” no puede habitar el chalecito californiano y debe refugiarse en las afueras, en los bosques.

Algunas obras abordan temas de la tradición pictórica nacional como “La vuelta del malón” y “La cautiva” (aparecen también Juanito Laguna y su mamá), y otras resignifican cierta iconografía popular propia del cine. En ese plano, destaca “El descamisado gigante expulsado de la ciudad”, en la que aviones piloteados por gorilas atacan a un humano gigante aferrado al Kavanagh, en lo que resulta una extraordinaria actualización paródica de King Kong.

Nostálgica y a la vez políticamente incorrecta, “Civilización y barbarie” propone repensar cuestiones que nuestra sociedad arrastra prácticamente desde su origen.

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