El Apocalipsis según Perrotta

El país volcán. Diego Perrotta en Empatía - Galería de Arte desde el jueves 23 de octubre de 2008 hasta el sábado 22 de noviembre de 2008.
Del Hombre volcán al País volcán. Una muestra de los últimos trabajos de un artista argentino joven e importante: Diego Perrotta.

El paraíso no murió, las imágenes tampoco. A poco de revisar la nueva muestra de Diego Perrotta, emerge otra vez el gozo por las acuarelas, el acrílico y las cerámicas esmaltadas. Un gozo hacia el volcán Perrotta, o mejor aún: hacia el Perrottario estable e inestable, sepulcral y vivo, latente.
El paraíso del fuego, el fuego del paraíso, la cruz de las personas, los demonios en las ciudades, las ciudades visibles e invisibles, el árbol que es hombre y el hombre que es árbol: un mundo de pirámides, sombras, luchadores y guardianes; un mundo de muerte, de muerte paraíso y muerte en el paraíso.
Colores planos, juegos ópticos, estructuras edilicias emparentadas a los antiguos Zigurat, rostros que remiten a sensibilidades mejicanas, estudios sutiles de las vibraciones tonales, o la comprensión del enigma de la vida americana, posicionan a este plástico en un plano superior, otorgándole carácter trascendente a su vida conceptual.
Pero Diego comprende que la trascendencia debe bajar a la tierra, corporizarse, mamar la sangre, ver el tercer ojo de las personas comunes, asumir la crisis, volverse volcán, transformarse en árbol.
Estas obras dialogan con dimensiones ocultas. En ellas pueden cifrarse antiguos códigos, aún secretos. Quizá profetizan, quizá condenan. No lo sabemos.
Los ataúdes, las cabezas, los satanes, las colas pinchando, los falos y los escrotos, revelan la resurrección del caos. Hablan de un mundo subterráneo tomado por asalto.
Esta muestra es importante, y debe ser visitada, varias veces en lo posible. Debemos beberla, una y otra vez, cuan Perrotta nuestro de cada día.

Es importante señalar la factura de cada una de las piezas. Como de costumbre, impecables. Buenas terminaciones y excelentes materiales potencian ideas cosmopolitas solidamente expresadas. No hay improvisación, tampoco gestos aleatorios. Desde cerámicas, desbordadas todas por un nihilismo blanco casi espectral, hasta acuarelas hipnóticas, pasando por acrílicos únicos, tan elevados como autónomos.

Esta muestra es una muestra del diablo, un diablo diablo, un diablo Perrotta.

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