Hacia la definición del dibujo


Dibujo:

(de dibujar) m. Arte que enseña a dibujar.
Proporción que debe tener en sus partes y medidas la figura del objeto que se dibuja o pinta.
Delineación, figura o imagen ejecutada en claro y oscuro.
En los encajes, bordados, tejidos, etc., figura y disposición de las labores que los adornan.
Conjunto de hendiduras de la banda de rodadura de un neumático. (*)



A propósito de la proyección que han tenido espacios como Niundíasinunalínea y Galería Sapo, El Club del Dibujo y otras iniciativas en torno al "dibujo", ramona se aventuró a buscar nuevas definiciones a este término desde sus enunciados poshistóricos.
¿Se podrá definir el dibujo? ¡Difícil tarea!
Preguntamos a varios artistas de esta práctica ¿Cómo definen el dibujo? Trascribimos a continuación una selección de las respuestas recibidas:


Cecilia Coppo: El dibujo, como lenguaje gráfico, es universal. Puede comunicar una idea sin fronteras idiomáticas, dogmáticas u de otro tipo.
El dibujo, como acción diaria y constante puede convertirse en un acto ritual, religioso.

Lux Linder: El dibujo es una herramienta de investigación asociativa laminada sobre los juicios de un punto en movimiento sobre el resto de los puntos del plano que forman el recorte de realidad a considerar.

Javier Bernasconi: El dibujo es una forma grafica del pensamiento, mejor aun, es la forma escrita del pensamiento en imagen.
Un lenguaje que inventa convenciones y se explica a si mismo. Es un gesto que simultáneamente crea, recrea y transmite el código que lo descifra.

Héctor Meana:
Un lenguaje visual y gráfico desarrollado por la línea que se representa a sí mismo, a una imagen y a una idea.

María Alejandra Estifique: Un dibujo es un gesto primitivo. Es la prolongación de los miles de pensamientos que se embrollan en mi mente y aparecen en una línea tratando de desembrollarse.

Clara Lagos: El dibujo es una representación gráfica de ideas o sentimientos propios o ajenos. En el material, el trazo, los colores, las formas se manifiesta invariablemente el dibujante.

Martín Sichetti:
Desde chico me di cuenta de que tenía el "don" del dibujo. La habilidad en las manos y sobre todo una necesidad de plasmar en cualquier momento y con cualquier técnica, eso que me salía naturalmente.
A mi criterio, el dibujo es una de las herramientas más importantes del arte –y sus afines-, la arquitectura, el diseño gráfico, la indumentaria, el cine, etc. El dibujo puede ser la base de una obra como también una obra en sí misma.

Carla Zaccagnini: El dibujo es de las técnicas artísticas tradicionales aquella que tiene una visión más sintética. Es siempre una acción que no se puede volver atrás. Una acción directa del lápiz sobre el papel, un corte, una incisión que queda marcada y que es un pensamiento de síntesis. El dibujo es el que tiene menos mediación entre la idea y la ejecución, al paso que la pintura se hace en capas y uno va a agregando. Identifico mi trabajo con esa actitud

Alfonso Piantini:
Para mi el dibujo consiste en una forma de conocimiento, me interesa decididamente la forma en que dibujar corresponde a pensar. La mirada es una herramienta fundamental involucrada en el dibujo.
Según John Berger “casi todos los artistas pueden dibujar cuando descubren algo” pero, dibujar a fin de descubrir es un proceso divino, es encontrar el efecto y la causa -incluso creo que el dibujo puede ir más allá y convertirse en un deseo-.

Coty Giuliani: Podría decir varias cosas, que es un acto prehistórico, que viene en los genes y desde ahí que es una forma de pensar y articular el pensamiento, tiene también un lado autómata, libre.
Entonces, dibujar se trasforma en un acto de introspección interesante parecido a una meditación, la acción física que implica también ayuda a este "estado". La herramienta básica nuestra mano está directamente conectada con nuestra mente, yo pienso que a veces ella me roba secretos y los pone en el papel.

Leonardo Robertazzi: Yo no distingo mucho entre dibujo y pintura, pero pienso que el dibujo (así en general) es el modo más directo de presentarnos el signo que nos teje. Un registro del pulso, no solo de la mano, si no de lo que sea que mueve esa mano. Una interrupción en la pared de silencio del tiempo, una huella deliberadamente artificial y en el mejor de los casos un juego en el que todavía nos reconocemos.

Belén Martelli: Cuando dibujamos, involucramos el cuerpo, aspectos cognitivos y sensitivos, la creatividad, las ideas. El dibujo es además en su forma inicial: sintético, directo, un proceso en sí mismo.
Es el primer intento de comunicación escrita del ser humano, e increíblemente se abandona su práctica por prejuicios de supuesta corrección. Cuántas personas piden disculpas antes de agarrar un lápiz: -mirá, yo no sé dibujar bien, pero sería algo así… -o -doblas a la derecha y llegaste, perdoná el dibujo- ¿Es que ya nadie sale con la rotring en el bolsillo para dibujar planos perfectos?
Nos olvidamos que el dibujo es de todos, lo usa el carpintero, el diseñador, el ingeniero, la modista, ni que hablar de los docentes. El dibujo no es propiedad de expertos, el dibujo ayuda a las personas a pensar, comunicar ideas, describir teorías, proyectar, crear, inventar.
El dibujo tiene lenguaje propio, y a estas alturas sólo algunos acartonados profesores de arte se atreven a decir que es la “base de todas las disciplinas artísticas”.

Walter Álvarez:
Mi lazo con el dibujo es muy particular y necesario. Lo considero como un borrador de ideas dibujadas, ayudadas de pensamientos, mentiras, deseos, frustraciones. Todo esta en un dibujo.
Mi trabajo es posible a partir de ahí, un dibujo sobre papel que luego la oficializo como una obra. El texto me ayuda muchísimo, la palabra, el dialogo anónimo de pasajeros de un tren es un obra que luego dibujo. El dibujo es un lenguaje milenario, aunque austero es sólido y permite contarse con muy poco.
Dibujar es el acto más ingenuo, entendido como cierta despreocupación, como cuando uno es adolescente y dibuja sobre la arena frente al mar… Y nos da esa sensación de libertad. No me canso de decir que dibujar es la angustia de ser uno mismo.

Juan Manuel Lado:
Voy a enmarcar una definición del dibujo citando a Mark Rothko en 1934: "Quisiera protestar contra el historicismo. Como seres vivos creativos, debemos contribuir a la historia según el modo particular en que funcionamos. No tenemos obligación alguna de satisfacer la lógica de la historia con el único fin de demostrar su sentido. Debemos seguir la lógica del arte, y si la historia no lo avalara, lo que deberíamos hacer es cambiar la historia".
Un dibujo es algo que baja de las estrellas, ojo abierto a la noche, una letra china y un removimiento de tiempo, la firma del coleccionista en un cheque a mí nombre.
O algo así: El mono une las estrellas con la punta de su dedo y organiza el espacio en la tierra. Hace el amor y la guerra, pero la manada le grita: - ¡Bush! y al mono callan. El mono en el silencio piensa reuniendo con su dedo estrellas en el temblor de la tierra. Y la manada se aterra porque no comprende la imagen. Se miran y murmuran: - ¡Bush, Bush, Bush! (no piensan). Apalean la tierra y los persigue la muerte. Y todo por un dibujo de dudosa fuente.

Alina Sarli: Un pasaje de la fantasía a lo real. Un pasaje de ida y vuelta y un souvenir de viaje. El dibujo es una extensión del cuerpo.
Al dibujar se crea una imagen real, palpable, que proviene muy de adentro de uno, tan dentro que a veces da miedo, pero si se pasa ese miedo la sensación será muy reconfortante.
Dibujar es ser, lo mismo que vivir, es mostrar qué hay dentro de uno, sensaciones, deseos, olores, recuerdos, tristezas, alegrías, personas, un ser querido. A veces, estos datos sensoriales se encuentran, se conectan como células para dar vida a una nueva imagen que tiene un poco de todo esto y que si es sincera sin duda será hermosa.
Al estar la obra terminada, ésta cobra vida y habla por si sola; uno es parte de esa obra y un poquito de uno se va con ella…

Marcelo Strada: Así veo el dibujo yo, me ayuda a sobrevivir. A descargar sentimientos, a conocerme, de alguna manera me hace retroceder. Cuando dibujo empiezo a dar significados, a crear mundos que terminan influenciado mi forma de ser, mi vida.
El dibujo es un tiempo, un pasatiempo, una forma de embellecer la vida, una forma de contar -de narrar algo-. Dibujos que están al lado del teléfono, dibujos viejos guardados, dibujos colgados en los museos, dibujos en la calle, dibujos en busca de miradas, dibujos que quieren dar mensajes, dibujos que no dicen nada…
¿Qué otra forma de inventar mundos o cosas, sino fuera dibujándolos?

Hernán Camoletto: Creo que el dibujo es una de las formas más acabadas de lo indefinido. En el dibujo se ve el artificio, se notan las costuras - tanto el soporte como el gesto quedan evidenciados -. Frente a la pintura, el dibujo es sumamente exploratorio, casi tentativo, da la sensación de work in progress.
Pienso, además, que esta técnica le va muy bien a este momento de la historia del arte (será por eso su proliferación) veo el arte contemporáneo como un metadiscurso. Lo autorreferencial se ha vuelto, en muchos casos, inmanente a la obra "la capacidad de decir" de un dibujo ya no queda restringida al virtuosismo técnico, sino a la capacidad de vehiculizar data acerca del proceso de producción y a los estados internos del artista.

Javier Carricajo: Es una forma de codificación primaria cuando desarrollamos un concepto visual, cuando pensamos en imágenes, y como tal es tan sintética como elocuente.
Funciona como eje de variedad de disciplinas -algo así como un ancestro común-, más allá de toda pretensión artística el dibujo es una herramienta que abarca desde lo técnico hasta lo ritual.
En lo personal me permite acercarme rápidamente a una imagen ya ideada con anterioridad o pensar sobre el soporte en el mismo acto. Es una práctica que bien puedo subordinar a las necesidades de una obra pictórica que realizaré con posterioridad (boceto) o la realizo sin finalidad alguna.
Es un acto de concentración.

Pablo Besse: Si pienso el dibujo en la historia del arte, más que un estilo recuerdo su condición de magia o expresión directa de algún miedo o alegría. Bajo el título de apuntes, trabajos preparatorios, estudios, etc, el dibujo parece haber sido una herramienta para fabricar entendimientos, diversiones, proporciones, armonías, perspectivas, inventos y trampas del ojo parecen estar siempre muy cerca de una mano que dibuja.
Dibujar es algo corporal, un dibujo está menos ocupado en contar una idea que en manifestarse a sí mismo -no es con ideas que se dibuja-. Cualquiera sea su calidad técnica o su novedad formal un dibujo mantiene el rudimento a la vista.
Un dibujo no debería nunca enmudecer, está logrado cuando quien mira recupera en ese instante el momento vital de la acción, cuando quien y quién quedan enfrentados y un poco mezclados. El dibujo es tal vez un estado, no cristaliza y aspira a estimular las capas más superficiales del cuerpo.

Jorge Meijide: No se si se puede definir el dibujo pero siento que es el primer atisbo de expresión, un niño a muy temprana edad empieza a garabatear sus "monigotes" y podemos hacer un seguimiento de su evolución sicomotriz a través de esos trazos.
Dibujar es lo inmediato, lo más a mano, lo más austero. Apenas un papel y un lápiz, el dorso de un volante callejero, el margen de un cuaderno colmado de apuntes aburridos, el reverso de un viejo boleto de tren... ¡vaya soportes! Es el gesto que acompaña a la charla telefónica, el intento sobre la arena mojada de una playa.
Es lo inicial en el acto creativo: un grabado, una pintura, una escultura, una instalación, una estenografía, el proyecto de una casa, de una silla, de una licuadora, nace de un dibujo. Es el storyboard de una película.
Pero también es expresión en sí mismo. Si tuviera que definirlo así, en pocas palabras diría que el dibujo, en el arte, es el ADN del oficio.

Jorge Ignacio López: Entiendo el dibujar como un proceso, una acción, aquello que deja una huella, un acto mental y manual, inmediato, formal, sintético, revelador, profundo, esencial, con una materialidad mínima, siempre en proceso, autónomo, subjetivo, radicalmente bidimensional. Sin énfasis, sin retórica, inmediato, conceptual, procesual usando el vocabulario del dibujo clásico para aventurarse en sus propios enunciados poshistóricos. La obra se constituye en seguir esos procesos, y el resultado es simplemente una consecuencia.
Sólo el dibujar te pone siempre en consecuencia con el error el azar, si dudas, o trazas una línea donde no debes, no podes volver atrás y eso es genial. En el sentido en que se tiene un problema en un papel y hay que resolverlo de alguna manera rápida y con muy pocos medios, el dibujo surge como una operación mental, donde lo que interesa es el proyectos, el procesos, las relaciones, los juegos mentales, las asociaciones, las comparaciones, donde se desplaza el énfasis sobre el objeto a favor de la concepción, donde la ejecución es irrelevante.
Quien sabe dibujar es quien consigue desde una perspectiva personal llevar de manera eficaz su pensar y sentir al dibujo.

Nazarena Pereyra:
El dibujo es la imagen de un río y sus afluentes, el agua que pasa no es la misma, tampoco un dibujo será igual a otro que intente hacer igual. Cada dibujo es uno. Calcado también es dibujo. Materialidad e inmaterialidad del dibujo
El latido del corazón, la respiración, la manera de sentarse o pararse, la hoja que voló o el perro que ladró y el timbre del sodero inciden en un trazo. Cada parpadeo dibuja como dibuja la mano sobre todo. Una intención, que a veces está y a veces no, conciente o intuitiva, la línea tiene un rumbo y construye discursos, recorridos.
Espiritual, un no sé qué que solo se expresa en este acto de dibujar, junta informaciones dispersas, licua algo mucho más profundo o misterioso de la experiencia de vivir en el mundo. El dibujo tendrá más o menos que ver con todo esto.

Ignacio Sosa: La palabra dibujo, viene del termino alemán “diboj”. El “boj” es un árbol de madera blanda que se usaba para hacer grabado, “es cosa mentale" decía Leonardo ( más conceptual que la línea directa sobre el papel, el grabado involucra más estrategias escalonadas en su realización).
Para Okusai, el dibujo era el medio para dar vida a un punto de tinta o un pájaro. En tiempos “poshistóricos” es otro desafío que viene de las entrañas del pasado, para ver como podemos, sernos fieles a nosotros mismos combinándolo y recreándonos. El dibujo es, entonces, los desafíos expresivos de siempre, con las exigencias de nuestra vida contemporánea.
Es por eso que me interesa tanto el Anime (dibujo animado oriental) porque combina, como otras manifestaciones del arte oriental, el pasado con el presente, un samurai con celular, los hace convivir en un otro tiempo, el tiempo de creación, simbólico y espiritual.

Héctor Borges: Se puede dibujar desde cualquier lugar, la importancia que van a tener los dibujos va a depender de su función, de los signos que contengan y sus relaciones. Es decir un dibujo que se haga para construir una casa, va a estar hecho con los elementos que permiten decodificar sus formas para materializarlas; los que se hagan dentro del campo de las artes van a estar en función del arte, y su “valor artístico” va a depender del grado de eficacia con que se manejen los elementos de esta disciplina y de la reflexión que se haga de la misma.
Cuando dibujamos, lo hacemos sobre un campo que remite a otros dibujos, a toda una tradición de una actividad primordial de expresión y construcción vinculada al conocimiento, y sucede que en la búsqueda de dar una vuelta de tuerca a una disciplina que estableció sus convenciones y normas, estamos generando imágenes que son realizadas con métodos que pertenecen al dibujo pero que su resultado se aleja de las características que le son propias. Creo que, el enfrentarse al hecho de dibujar, hace que las actitudes y las formas que construyen su sentido, determine la técnica, la forma del dibujo en función de los problemas que se citen, de las referencias que hagan los dibujos de otros dibujos; me parece que hacer un dibujo implica asumir que los procesos de aprendizaje son constantes y que éste , como dice Gómez Molina, es un elemento de confrontación, de indagación de los intereses reales y profesionales de un artista, con los forzados por el sistema.

(*) Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

por ramona
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