Redefiniendo el rol del diseño y de sus actores principales

Pensando al diseño como un eslabón de la cadena productiva determinante para el desarrollo de un país, es posible identificar y madurar tópicos vinculados a su relación con la ética y con disciplinas paralelas que le sirven de contexto y que en él convergen. El rol de los medios de comunicación, la importancia que debe darse a la ética en la formación universitaria y en el ejercicio profesional del diseño, la redefinición del papel del sector como parte de la industria y la construcción de políticas públicas y legislativas, serán temas a abordar en el Primer Foro de Creatividad & Ética, que se desarrollará en el Centro Cultural Borges el 29 de Mayo de este año, con invitados nacionales e internacionales

Buenos Aires asombra. Sigue sorprendiendo a quienes recorren su circuito de diseño por la originalidad de su oferta creativa. Un número considerable de diseñadores de objetos, mobiliario u otros perfiles de producto va instalándose en la vidriera de los locales que comercializan diseño, siendo en la mayoría de los casos pertenecientes no tanto a la categoría PyME como a la de microemprendedores, pero abriéndose espacio en el mercado nacional en condiciones aún mejorables de acceso a sistemas de promoción de la actividad y, en algunos casos, alcanzando un mercado exterior a duras penas tangible por las falta de recursos que permitan a la industria cultural y creativa canales simples de exportación. Por eso es más fácil encontrar diseñadores vendiendo a extranjeros que diseñadores exportando, en el sentido formal de la palabra. Pero pensar que en el sector diseñadores, los microemprendedores “no califican” –como diría un diseñador en relación a un prototipo que no llegará jamás a la serie- en la economía de escala, es pasar por alto que el peso de las industrias culturales y creativas es apreciable, fundamentalmente, en la proyección creciente que las mismas tienen en la economía de un país. De allí que es necesario construir políticas públicas y privadas que permitan a los creativos ser escuchados y atendidos en su condición real, sin subestimaciones, para poder crecer. Porque ser Sociedad Comercial de actividad diseño no significa tener las mismas necesidades de insumos o de contratación de empleados que una Sociedad Comercial de actividad librería comercial y, como acento, no calificar como PyME no significa que no puedan existir políticas públicas específicas para la contratación de creativos como empleados para ser incorporados a las industrias, beneficios fiscales de sector o sistemas de consolidación de la relación entre industria y diseño, como actores de una misma puesta en escena.
Este análisis comprometido, tanto de roles como de necesidades, deja lugar a algunas reflexiones en las que el Primer Foro de Creatividad & Ética busca indagar, que bien pueden partir de un tópico desafiante: pensar el diseño como “diseño de autor” no debe ser antónimo de pensarlo como “diseño aplicado a la industria”, sino que debe ser entendido como la incorporación de un primer valor supremo (el desarrollo personal del creativo como individuo) con un segundo valor supremo (el desarrollo de un país como colectivo de individuos). El primer valor supremo, resguarda al desarrollo del creativo como persona, quien posee derechos que deben difundirse y respetarse, mientras que el segundo, resguarda al desarrollo de un país que sin industria y cultura no ofrece oportunidades reales para la realización del creativo como individuo.
Podríamos pensar entonces en el derecho a desarrollarnos, que tenemos como individuos y como país.
De allí que se sea sugestivo pensar en la industrialización en grandes series del diseño de autor, mediante la proyección del mismo en la industria de escala, y ya no solo pensarlo como una expresión casi artesanal para vender en ferias –y ello no es una desatención a la importancia de las ferias de diseño como espacio de promoción de la actividad-. El mejor modo de entender el análisis es ver como en lo práctico, si bien es cierto que nuestros diseñadores crecen en reconocimiento año a año, la concreción de propuestas comerciales de distribución a escala de productos de diseño nacional en el mercado local o exterior, a propia cuenta o de terceros –crecer, dicho de otro modo-, implica normalmente revisiones técnicas relacionadas con las formas de producción, necesarias para acceder a un número significativo de consumidores finales, en el más simple de los casos, o a la homologación en países del exterior para su venta en mercados internacionales, en un ejemplo algo más complejo.
La superación paulatina de la crisis del 2001 mediante esfuerzos indudables por ejercer el oficio creativo pese a la falta de certezas y caminos, llevó a una explosión del potencial de ideas que ya nadie cuestiona. Tenemos ahora la posibilidad de madurar aspectos transversales necesarios para vincular la creatividad a un proyecto de industria cultural y creativa económicamente trascendente, sostenible y respetuoso de derechos. De allí que debemos pensar, por ejemplo, en que ciertas cuestiones legales afectan tanto a la industria como al creativo en su condición de individuo. Los altos costos de protección de propiedad intelectual en el exterior, la inexistencia de sistemas de protección regional de los que seamos miembros, la liviana interpretación del concepto jurídico de “dominio público” como un espacio o zona “liberada” en el que se lucra indiscriminadamente con ideas ajenas –si bien “las ideas no se protegen”, como gusta decirse en el ambiente legal-, la necesidad de resaltar la importancia del rol de los medios en el adecuado reconocimiento y respeto de los creativos como individuos, la responsabilidad social de las empresas, el rol de las Facultades de Diseño como espacios legítimos y naturales en los que debatir el comportamiento ético en el ejercicio profesional y la política pública sobre la industria, o la importancia de establecer reglas claras sobre ética profesional, son algunos de los temas que se abordarán el 29 de mayo de este año en el Centro Cultural Borges.
Se invita abiertamente a participar en él a todos los interesados en miras a generar reflexión abierta sobre los tópicos referidos.
Estarán presentes diseñadores, académicos y representantes de la industria y el comercio, en miras a permitir un análisis abierto e interdisciplinario de la relación entre la ética y la creatividad, entendiéndola en su más comprometido significado: el de saberla pieza necesaria para le construcción de un país.


El “Dominio Público”

El sistema de Propiedad Intelectual es de vital importancia para el desarrollo nacional. Pese a su importancia, sus tiempos y costos no siempre son permisivos para la realidad de la Industria Cultural y Creativa nacional e incluso latinoamericana, que en algunos casos por desinformación y en otros por cuestiones económicas o financieras se ve imposibilitada de hacer uso del mismo en los tiempos que el agitado mundo del comercio requiere. De allí que es usual encontrarnos con que el diseño de ciertos productos se encuentra ya “en domino público”, como instancia jurídica en la que no hay un titular monopólico o exclusivo de los derechos de fabricación o comercialización de un diseño. Por ello es que muchos de los negocios internacionales que se abren para la comercialización de nuestro diseño nacional se ven luego frustrados porque no es posible dar al interesado en comercializarlos lo que podemos llamar “exclusividad de fabricación y comercialización”, o la meca de la estrategia comercial. Allí es donde debe recurrirse en otorgar exclusividades de Know How o licencia de marca, que en muchos casos es el camino que queda en alternativa para diferenciar los productos originales de los no originales vinculándolos con un origen o prestigio. A todo este esfuerzo debe acompañárselo con un compromiso de los medios, de los profesionales y de las universidades, e incluso de la competencia, para no constituir al llamado “dominio público” en una “zona sin reglas”.


Luciano Rodríguez Alcalá es abogado y agente de la propiedad industrial, asesor jurídico de algunas de las principales empresas de diseño de Argentina y Colombia, y consultor en la materia de Instituciones y Universidades Públicas y Privadas. Ha dictado clases y conferencias en Argentina y el exterior. Desde 2007 es asesor legal del Foro Create MERCOSUR de industrias culturales y creativas de la Unesco, y viene coordinando el desarrollo de la Cátedra Abierta de Propiedad Intelectual en Facultades de Diseño de Latinoamérica. Actualmente es Coordinador Ejecutivo de Legales del Diseño (www.legalesdeldiseno.com.ar).

por Luciano Rodríguez Alcalá