El conejo enfermero

Conejo enfermero. Gaby Messuti en Pabellón 4 - Galería de Arte desde el martes 11 de diciembre de 2007 hasta el sábado 12 de enero de 2008.

Sygmunt Bauman en su libro “Amor líquido” nos dice: “En nuestro mundo de rampante 'individualización', las relaciones son una bendición a medias. Oscilan entre un dulce sueño y una pesadilla, y no hay manera de decir en qué momento uno se convierte en la otra. Casi siempre ambos avatares cohabitan, aunque en niveles diferentes de conciencia. En un entorno de vida moderno, las relaciones suelen ser, quizá, las encarnaciones más comunes, intensas y profundas de la ambivalencia. Y por eso, podríamos argumentar, ocupan por decreto el centro de atención de los individuos líquidos modernos, que las colocan en el primer lugar de sus proyectos de vida”.
Dentro de este contexto moderno, donde las relaciones humanas no se encuentran aisladas de esta sensación de angustia e inseguridad que nos provoca el mundo globalizado, era necesario contar con la presencia del “conejo enfermero”. Gaby Messuti, su mentora, lo define como un héroe imaginario, investigador, artífice y manipulador de encuentros entre hombre y mujer en la Gran ciudad.
El “conejo enfermero” es casi un alquimista de los vínculos humanos. A través de pócimas y recetas nos va dando pautas y propuestas para afrontarlas. Poder creer que exista un laboratorio donde se investigue y se desarrollen pócimas para el alma es seguir creyendo que la fantasía es posible.
La obra de Messuti plagada de aguadas, veladuras, transparencias y con una nulidad de color, nos transporta a una imagen soñada, imaginada, donde la nitidez no importa. El “conejo enfermero”, esta versión moderna de cupido, vive en otro tiempo, que no es el real, sin embargo, su presencia se siente. Es una imagen cercana a una fotografía fuera de foco que refuerza el mundo onírico propuesto por la artista.

“Abordar el tema del Encuentro, rodearlo, abrazarlo, delimitarlo y volver a abordarlo, tomando como inicio la figura del conejo de Alicia, su urgencia, su misteriosa y continua fugacidad” (Gaby Messuti). Inmersos en esta vorágine que conlleva el mundo moderno, ver la obra de Messuti es darle un respiro al alma.
Esta serie de pinturas, objetos e instalaciones, puede verse en la sala II, de Pabellón 4.

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