Las razones del caos

Errantes. Gerardo Feldstein en Empatía - Galería de Arte desde el jueves 29 de noviembre de 2007 hasta el viernes 28 de diciembre de 2007.
Las creaciones de Gerardo Feldstein nos elevan a dimensiones mentales extrañas y bellas. Pensamos en el orden y en el caos, sospechando los innúmeros motivos para burlar márgenes y tensar límites.

"Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos nosotros de lo que han hecho de nosotros" (Jean Paul Sartre).

Todo estaba dispuesto: los jugadores, las casillas, cada espacio concebible. El imaginario se encontraba en orden. Resultaría difícil pensar en lo distinto, escapar al abismo de lo dado.

Pero se sabe que los laberintos pueden ser resueltos, que las ecuaciones permiten pensar en lo invisible. Y los hombres comenzaron. Primero un borde, luego otro. Continuaron con sus manos y pies, para terminar involucrando el cuerpo entero.

Estos seres son los que Feldstein estudia en sus objetos, esculturas y dibujos. Tres constelaciones integrantes de un multiverso cóncavo y convexo, analítico y comprensivo, humano y bestial.

A través de mesas antropomorfas, contornos de alambre y volúmenes asociados a planos, el artista expone la relación contemporánea entre sujeto y sociedad. Un yo que fuerza los límites, volviéndolos elásticos, un tú enemistado con paredes y muros, un nosotros semejante a personas transformadas en sillas y mesas destinadas a servir intereses humanamente inhumanos.

Algunos de estos seres logran asomar su cabeza, observando un más allá que evoca momentos de exploración fundamentales para el cambio cultural. Transformación que necesariamente implicará quiebres y rupturas.

En la mayor parte de estos escenarios el individuo está solo, casi aislado, enfrascado en su búsqueda existencial de libertad y espacio. Debe sobreponerse a contornos impuestos, transgredir envolturas geométricas análogas a pantallas de plasma o cristal líquido.

Nos encontramos frente a un despliegue más de la experiencia Feldstein. El transeúnte vivirá sensaciones encontradas; su cerebro será escenario de pensamientos modernos, pero también de antiguas sensibilidades mediterráneas emparentadas a mundos cuestionadores de íconos e ídolos.

En todo caso, nos incorporaremos a una estética vibrante, contemporánea, profundamente humana, tan rebelde como nuestra animal necesidad de vivir.

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