Apta para todo Arte

Diecinueve artistas son presentados para crear un nodo, un espacio de relaciones donde todo parece estar conectado…

NODO: “Espacio real o abstracto en el que confluyen parte de las conexiones de otros espacios reales o abstractos, que comparten sus mismas características y que a su vez también son nodos. Todos estos nodos se interrelacionan entre sí de una manera no jerárquica y conforman lo que en términos sociológicos o matemáticos se llama red

atp: apta para todo público en el NODO de arte contemporáneo de masottatorres, es fiel a su definición. Los espacios están relacionados con otros espacios, que contienen obras que a su vez, son portadoras de su propio espacio y que además se relacionan casualmente entre ellas, creando nuevos espacios.
Así, el colectivo de artistas que expone sus obras, conforma una red en donde todo pareciera tener que ver con todo. Diferentes generaciones de artistas parecen haber detenido el tiempo, para encontrarse nuevamente en otro tiempo y otro espacio.

Emprendemos el viaje junto a ellos. Nos reciben, Fernando “Coco” Bedoya con un rompecabezas donde el hombre y su llama están en todas partes. Marcia Schvartz nos trae la vida contemplativa de un morocho expresionista y Duilio Pierri con su aire simbolista, trae nuevamente al hombre en la figura mítica del arquero.

Antes de iniciar el descenso, “El sapo” de Luis “El Búlgaro” Freisztav, nos anuncia que entraremos en terreno fértil y los peces metálicos de Guido Fernández simbolizan la vida y el "bautismo performático" en el que confluyen las obras y los artistas; el pez es aquel que nace en las aguas a la vida y en ellas vive…
El descenso, no podría traer oscuridad, al contrario, una explosión de color, sugiere vida. En el sótano de la Galería los artistas convocados comparten el gusto por el detalle, la obsesión por el trabajo minucioso y una identidad que grita en cada una de las obras, identidad que porta cada artista como sello y como firma, identidad que mantiene a sus obras únicas y que a su vez las une en el todo.

Tadeo Muleiro nos recibe allí abajo, con los brazos abiertos de su escultura de cuatro metros de alto y tres de ancho: “Papá y Mamá”, listos para expulsarnos y devorarnos, para transformarnos en una especie de ritual. Huellas del ser latinoamericano, antropofagia, calaveras, serpientes y seres antropomórficos que se multiplican en una puesta en abismo.

Las citas a la historia del arte siguen... el tríptico de Julián Reboratti presenta el “Jardín de las delicias” pero ahora, un jardín latinoamericano, creando un espacio para perderse en sus inmensas pequeñeces, peces que vomitan peces, seres zoomórficos, valles y ríos; serpientes emplumadas, el efebo Narciso, el cielo y el infierno, cerdos y más peces reunidos en una especie de Códice de Quetzalcóatl; o bien, un Popol Vuh ilustrado. Todo el color contrastando con el impactante blanco y negro de una naturaleza penetrante de Mónica Rojas y la fantástica abstracción móvil de Roberto Fernández.

Es entonces, naturaleza de pura cepa y auténtica vida la que irradian Maggie de Koenigsberg y Javier Torres en sus obras, con el arabesco de la poesía la primera y, salvaje y severa la segunda, o la naturaleza sexual de la obra “Vida” de Carla Benedetti, o la “Hipernaturaleza” con ese vago aire entre surreal y lejano de Santiago Iturralde . Naturaleza salvaje de ciudad “brillantemente” plasmada en los cuadros de Sofía Pombar, donde la luz se diluye en miles de partículas en una explosión. Es el encuentro de "David y Goliat".

Los espacios se multiplican una y otra vez, y así va construyendose la red que caracteriza este nodo, donde todo tiene que ver con todo.

Espacios encarnados en la voz del curador y artista Damián Masotta: "Elegir una forma de pintar, un tema a trabajar, una estética, o un sitio determinado donde estar con la obra, es posicionarse en una sociedad en la cual los artistas están ubicados como creadores de un sostén simbólico fundante de nuestro lugar en el mundo, que los traspasa ampliamente pero los tiene como constructores de ese mundo, en el presente de nuestro aquí"

La muestra continúa, encuentra un nuevo espacio en la trastienda, allí muchas obras esperan inquietas salir al ruedo… Nuevas poesías, identidades, ninguna certeza, siempre mutables, esperando la ocasión de crear nuevos mundos. Redes de pensamiento que se extienden como si sus brazos no tuvieran fin…

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