Multiplicidad de sentidos

OP_ERA: El Cuerpo como Interfase.. Daniela Kutschat, Rejane Cantoni en EFT - Espacio Fundación Telefónica desde el viernes 21 de septiembre de 2007 hasta el domingo 16 de diciembre de 2007.

OP_ERA es el resultado “inacabado” de una experimentación estética multimedia que intenta redefinir la idea de obra de arte total a través de la inmersión completa de los sentidos. El trabajo de las artistas brasileñas Daniela Kutschat y Rejane Cantoni plantea una síntesis que explora la compleja relación del hombre con las tecnologías de la información, la realidad virtual y la semiotización de la cultura. Compuesta como un tríptico de tres instalaciones, OP_ERA propone un vínculo diferente entre la percepción sensorial y las tecnologías digitales mediante un triple recorrido. Para ello sitúa el concepto de cuerpo como “interfaz”, del cuerpo como el hardware particular de un sistema más amplio que lo incluye, posibilitando la interacción sensitiva a través del sonido, la imagen, y el tacto. La primera de las instalaciones se titula sonic interface. Se trata de una estructura tridimensional que puede ser recorrida por dentro y en la que se encuentran una infinidad de tubos transparentes de PVC del que penden una serie de imperceptibles micrófonos. Dichas “terminaciones” sonoras captan el sonido ambiente que proviene de diversos lugares del edificio donde se halla la muestra y sugiere una cierta ubicuidad tridimensional a través del oído como interfaz. La segunda de las instalaciones se titula haptic wall y, como lo expresa, es una pared que invita al visitante al contacto táctil y corporal. Con micrófonos estratégicamente colocados en el techo, y sensibles a la emisión a los registros vocales, las vibraciones sonoras son transformadas en vibraciones táctiles que son percibidas en el cuerpo del espectador. La tercera instalación quizás sea la más lúdica de las tres. Sonic dimension es algo así como un enorme instrumento de cuerdas visuales sensible a las vibraciones sonoras que se emiten en la sala. En este caso nos encontramos con una gran estructura de tres pantallas dispuestas como un pequeño escenario en donde se proyectan una serie de imágenes que suponen cuerdas musicales. De este modo, los estímulos sonoros son convertidos en estímulos visuales que vibran mediante la interacción corporal con el visitante. Hasta el 16 de diciembre es posible explorar este particular tríptico perceptivo que indaga en la dimensión lúdica del universo sensorial.

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