"A las vanguardias las sostiene el capitalismo" (ÁmbitoWeb)

ÁmbitoWeb. Diálogo con Luis Rodríguez Felder, flamante ministro de Cultura del gabinete de Mauricio Macri

Luis Rodríguez Felder , el designado ministro de Cultura del gabinete Macri, recibió ayer por la mañana en su casa a este diario. Editor, docente, titiritero y autor de una obra tan heterogénea que comprende libros como «Don Semáforo», para los chicos, y una «Teoría de la integración» en filosofía, exhibe ante el periodista, con orgullo, su colección pictórica de Antonio Alice, y algunos muebles rococó. «Me está apasionando el rococó», dice antes de empezar el diálogo. «Creo que es un movimiento muy mal comprendido».

Periodista: Desde su designación, usted ya manifestó varias veces que quiere «diversificar» la cultura. Y puso como ejemplo que el Centro Cultural Recoleta no puede ser «privativo de las vanguardias». ¿Está usted en contra de las vanguardias en arte?

Luis Rodríguez Felder: De ninguna manera. La modernidad no debe ser despreciada, pero siempre y cuando haya una política cultural amplia, que les otorgue espacio a todos y distribuya bien los espacios. Vamos a tomar un caso: yo no concibo que el Museo Nacional de Bellas Artes le dedique una exposición a un artista de 23 años, o a expresiones ultramodernas. Yo voy a Bellas Artes para ver la gran historia del arte argentino, así como si voy al Louvre en París quiero ver la historia del arte clásico; si quierocosas modernas me voy al Pompidou.

P.: Pero entonces si quiere ver cosas modernas aquí va al Recoleta.

L.R.F.: Sí, pero a ver a todos los pintores contemporáneos, no a los de siempre. Soy partidario de la diversidad, insisto. Quiero todas las expresiones, no únicamente a los conceptualistas.

P.: Entonces no se opone a las vanguardias sino a los conceptualistas.

L.R.F.: No estoy en contra de nadie, pero mire, ¿sabe en qué se sostiene una gran parte de los conceptualistas? En el capitalismo.
· Demanda insatisfecha

P.: ¿Cómo es eso?

L.R.F.: El capitalismo necesita vender siempre más. Y los artistas que dedican mucho tiempo a crear un cuadro no satisfacen esa demanda. Vamos a tomar un ejemplo, mi esposa, Graciela Genovés, que es una gran colorista. ¿Cuántos cuadros produce ella por año? Veinte hermosos cuadros, no más. No le sirve al mercado. En cambio, los artistas «conceptuales», que sacan fotocopias y las pegan, o que hacen un par de trazos nada más, pueden producir, no sé, 7.000 cuadros al año, y así satisfacen la demanda capitalista. Fontana hace un tajo en un cuadro y se llena de plata. Conozco muy íntimamente a algunos de ellos. Se van a Europa a ver qué se está haciendo. Por allí se dan cuenta de que a nadie se le ocurrió todavía pegar curitas en un cuadro, y ya está, descubren esa nueva idea de hacer arte. Da estatus y dinero.

P.: Sospecho que tendrá unos cuantos enfrentamientos a partir de que asuma...

L.R.F.: No, no. Todos tendrán su lugar, todo puede ser negociado. La conflictividad siempre marcó a la cultura argentina, y eso no sirve. Yo no quiero pelear, no quiero conflictos.

P.: Al menos no los tendrá en el Colón, que será autárquico y no dependerá de usted. Con eso se evita unos cuantos conflictos.

L.R.F.: Es una lástima, porque me hubiese gustado que el Colón estuviera bajo mi órbita, y además creo que siempre se exageró con los conflictos en el Colón. Amo la música clásica, como el «Adagio» de la Novena Sinfonía de Beethoven. Siempre la llevo en el auto. Para mí, es comparable con U2, que también llevo en el auto. Debemos ampliar y diversificar la idea de cultura.

P.: ¿Cuál es su idea de cultura?

L.R.F.: Abarcadora, integradora, donde la música boliviana y peruana, representada por importantes minorías en la Argentina, convive con cosas exquisitas. En mi reunión con el gobernador Macri le di un ejemplo de esto que lo dejó con los ojos abiertos.

P.: ¿Lo puede contar?

L.R.F.: Es una parábola que resume mi concepto de cultura. Sale un Jumbo de Buenos Aires, con mucha gente sabia en su interior, científicos, artistas, intelectuales. El avión tiene un desperfecto y cae en el Mato Grosso, y todos se encuentran en una jungla espesa, hostil, calurosa. Hay serpientes, animales peligrosos. Nadie sabe qué hacer, y se plantea el tema de la muerte. De pronto aparece un indiecito analfabeto. Les enseña dónde dormir, dónde obtener alimentos, dónde hay un río, que desemboca en el mar. Los orienta, y todos se salvan. ¿Quién es el culto allí? ¡El analfabeto! Hay una sabiduría distinta, que salva a los más sabios. Eso enseña que no hay que restringir el concepto de cultura. ¿Sabe usted quiénes eran y son las mayores compradoras de los libros que yo edito? Las amas de casa, las mujeres que están en su hogar. Y los compran por ellas y por sus hijos, por su educación. Por eso le digo, no debemos limitar la cultura, sino abrirla a todos. No hacerla elitista.

Darle lugar a lo más novedoso, pero también a lo clásico. Además, soy un convencido de que en la cultura todo se reitera, se recupera.
· Televisión

P.: Voy a otro tema. El canal Ciudad Abierta que Macri anunció que iba a cerrar. Me da la impresión de que usted no está de acuerdo.

L.R.F.: Yo quiero otro canal, no ése. En terminar con ese canal sí estoy de acuerdo. Quiero un canal que no espante a la gente. Quiero un canal como Encuentro, de la Secretaría de Cultura de la Nación, que pasa unas entrevistas maravillosas a Borges, Manucho Mujica Lainez, Manuel Puig, Salvador Dalí. Pero al actual canal Ciudad lo mató lo mismo que a Fashion TV.

P.: ¿En qué sentido?

L.R.F.: Fashion TV, el canal de la moda, era un canal que pasaba presentaciones de modelos, entrevistas a modistos, chicas preciosas, estaba muy bien hecho. Un día empezaron a «renovarlo». Cambiaron su estética, su diseño, pusieron unos clips largos, vanguardistas, y el canal se vino abajo. Ahora están tratando de recuperar su imagen anterior para recuperar al televidente. Al canal Ciudad Abierta, con esa obsesión por la imagen « moderna», no lo ve nadie. Lo que tenemos que tener es un canal vivo, con contenidos, que le interese a la gente.

Entrevista de Marcelo Zapata

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