Activando conceptos: ¿Qué ves cuando me ves?

Leonel Luna. Leonel Luna en Braga Menéndez Arte Contemporáneo desde el martes 7 de agosto de 2007 hasta el sábado 15 de septiembre de 2007.

¿Qué vemos cuando hacemos un primer paneo general por las últimas imágenes de Leonel Luna? Podemos resumir con una definición hecha con brocha gorda: pintura de abstracción geométrica.
¿Qué observamos cuando nos acercamos a cada obra? Intentemos abreviar otra vez: impresiones digitales sobre vinilo.
¿Qué leemos en el texto escrito por el artista como presentación de la muestra?

“Mis fotografías abandonan deliberadamente la reproducción exacta, buscando la abstracción del propio medio y llevando los objetos visibles a sus elementos intrínsecos. Renuncian al objeto reconocible, al momento decisivo, a la perspectiva convencional, a la fidelidad al color, a la precisión del detalle y a la reproducción y circulación ilimitada de la imagen.”

Empecemos de nuevo: ¿Qué vimos? ¿Qué observamos? ¿Qué leímos?
¿Pinturas? ¿Arte digital? ¿Fotografía? ¿Todo a la vez?
Leonel suele jugar con el espectador, ficcionar a través de la Historia del Arte Argentino (recordemos su inolvidable apropiación de Juanito Laguna, sus citas impecables e implacables a Cándido López, Eduardo Sívori y Horacio March, su consagratoria mirada piquetera de “La conquista del Desierto”, entre muchas otras). ¿Qué hace ahora? ¿Adónde nos lleva?

“Más allá de los géneros, es nuestra experiencia a través de la percepción la que activará las imágenes y determinará que tan real es lo que vemos o sentimos frente a nosotros.”

En 2003 Luna mostró en el MAMBA su lectura de Raúl Lozza, quien sostiene que “el arte siempre fue abstracto, porque crea volúmenes que no están en la realidad”. Desde la Asociación Arte Concreto-Invención y Perceptismo (1945) afirmaba que la relación entre los colores está dada únicamente por la forma y desde allí creó una teoría estructural del color.
La disertación exhaustiva de Lozza (sobre la física, la historia y la filosofía) para arribar a la teoría de la “cualimetría de la forma” es paralela a las laboriosas investigaciones de Luna (sobre la historia, el Arte y la política) para anclar en cada una de sus presentaciones.

¿Qué estudia Leonel Luna en esta ocasión? Nos acerca a los comienzos de la fotografía abstracta, abandonando deliberadamente la reproducción exacta de los objetos visibles y apuntando hacia la exactitud matemática. Para ello se apoya en los conceptos teóricos y visuales del fotógrafo alemán Gottfried Jäger.

Al mismo tiempo, no podemos dejar de mencionar el texto publicado en la Bauhaus por László Moholy-Nagy “Pintura, Fotografía, Film” (1925), donde se establece una particular relación entre la pintura y la fotografía. El artista húngaro clasificaba la pintura como un medio para dar forma al color, y a la fotografía como un instrumento de investigación y de exposición del fenómeno luz.

En esta encrucijada de saberes superpuestos, morfologías rupturistas, experimentaciones técnicas y teorías del color, aparecen las formas geométricas de Luna, que se interpenetran y yuxtaponen, a través de intensos avances y retrocesos del color, en paletas precisas-meditadas y sensibles-. Entendemos que estas estructuras pueden pertenecer tanto a una foto como a una pintura abstracta. ¿Por qué poner el acento en este contrapunto? Porque Leonel juega con los equívocos, con los cruces, con el simulacro, con los rescates, con las revisiones. Va y viene, se posiciona y descoloca al espectador.

¿Qué vemos, entonces? Arriesguemos otra vez: Luna más Lozza más Moholy Nagy.
Obras que hablan del procedimiento de las obras, de la ruptura de la abstracción, de continuas e inacabables discusiones estéticas, de la contemporaneidad.
Obras que incluyen obras anteriores del mismo artista, que suman ideas, que arriesgan miradas, que ironizan verdades, que abren fronteras.

Insistimos: Luna se ha venido abriendo paso-firme- a partir de relecturas (donde mostraba la posibilidad de descubrir nuevas propuestas a partir de otra mirada, bajo otra coyuntura), de interpretaciones (declarándole nuevos sentidos a las obras, pudiendo traducirse en otras), de apropiaciones (introduciéndose en la creación como una manera activa de mirar una obra, buscando caminos alternativos).
Ahora introduce una variante: el desvío, que se mueve por una vía diferente, cambia el ángulo, rota la mirada, direcciona perpendicularmente. Se posiciona en un lugar propio.

Imágenes activadas desde la experimentación metalingüística nos abren interrogantes visuales sobre lo real, sobre lo posible, sobre lo subjetivo, sobre lo simbólico, sobre el campo cultural. Y nos llevan a cuestionarnos qué vemos cuando vemos.

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