Imágenes disímiles

"FOTOS 2005-2007". Eduardo Grossman en Teatro General San Martín, Fotogalería desde el miércoles 6 de junio de 2007 hasta el domingo 1 de julio de 2007.

Atravesando esa gigantesca estructura, de dimensiones que parecieran no tener fin, y donde tanta espacialidad termina muchas veces por aplastar a quien se dispone a atravesarla, llegamos, finalmente, a la modesta y clásica fotogralería del Centro Cultural General San Martín, donde por estas semanas Eduardo Grossman nos propone un encuentro con sus obras, resultado del trabajo de estos cercanos últimos años.
La exhibición lleva por nombre “Fotos 2005 – 2007”, bajo este sencillo nombre, el autor reúne una selección de sus últimos trabajos, separando a los mismos de manera radical, estableciendo de esa forma dos grupos, en los cuales encontramos por un lado el grupo que incluye las imágenes de carácter abstracto y por el otro el que incluye las imágenes de carácter figurativo.
Como resultado de esta diferencia conceptual antes mencionada, el carácter rectangular de la fotogalería se ve quebrado y, por cierto, bien definido, es decir, mirando hacia uno de sus lados vemos una serie de obras donde el autor hace un abandono completo de los valores figurativos [típicos de la fotografía como disciplina] y se atreve a sondear la abstracción, haciendo hincapié en formas/figuras, colores, etc., captando con su cámara alteraciones sobre la capa asfáltica de cualquier calle de la ciudad, obteniendo prolijos resultados y formas realmente sugestivas, donde, a mi entender, observando y analizando puntualmente esta serie de imágenes, se pueden establecer conexiones realmente fuertes y concretas con el período de la pintura argentina de los años 60´s, especialmente en una de las grandes imágenes que exhibe Grossman encuentro una evocación concreta a un trabajo [sin título] de Alberto Greco que realizó en el año 1960, donde, utilizando la tela como soporte, desarrolla la obra con materiales inusuales para la época, tales como brea, bleque y óleo. Aunque en el estatuto de esta muestra se haga mención al ideario del expresionismo abstracto, lo cual en cierta manera es verdad y es evidente sin duda, preferiría pensar, al observar las imágenes de Grossman, en el ideario estético de Greco en 1960 en particular.
Dejando atrás esta serie de imágenes, nos disponemos a cambiar literalmente el rumbo en todo sentido y observamos el polo opuesto, la pared opuesta, es decir, la serie restante de los trabajos allí exhibidos. Esta serie reúne aquellas imágenes que tienen como denominador común el valor figurativo, donde el autor “actúa” y “funciona” con la fotografía en una especie de “función primaria”, obteniendo, en el resultado, escenas extremadamente habituales, donde el interés hacia el espectador no lo genera la escena en sí, sino que el espectador se ve retenido frente a una de estas escenas por todo ese ornamento digital que se establece en torno a la imagen allí exhibida.
En esta instancia, es importante mencionar lo siguiente: si un espectador realmente critico - constructivo pudiera en cierta forma decir y elegir como ver arte hoy en día, con los medios y soportes ultramodernos tan típicos de esta postmodernidad apocalíptica, creo que este espectador critico – constructivo descartaría la posibilidad de ver obras de arte culminadas con ese bendito toque de gracia digital, es decir, frente a una época donde todo se banaliza tan fácil y rápidamente, las obras de arte deberían establecer una contracorriente a esto, teniendo como fundamento inquebrantable la “diferencia” a todo momento y en cada paso. Ver obras de arte embriagadas por todo lo que el medio digital significa, causa un poco de desconcierto, más en el campo de la disciplina fotográfica, la cual se ve con una herida profunda y sangrante desde hace un tiempo. El ornamento digital, el cual menciono líneas atrás, no debería tornarse ni ser causa principal para detener al espectador frente a la obra, la obra deber estar solo ahí, hablando en silencio, fundamentándose a sí misma todo el tiempo. Los artistas cuando aceptan ceder en estos campos, me refiero a los campos de la calidad y en definitiva del campo estético, al mismo tiempo de ceder están en cierta manera estandarizando la propia dirección del arte en sí mismo. Me gustaría que el uso de ese ornamento digital correspondiera solo a la rama del llamado arte digital, creo que de esa manera estarían los campos mejor establecidos, definidos.
Retornando a la muestra y concluyendo: por un lado tenemos a Grossman arriesgando y acertando con sus intenciones en su trabajo, llevando la fotografía a esos campos tan poco transitados, y por el otro lado, lo tenemos de forma mucho más predecible. Dos partes radicalmente diferentes; dos partes opuestas que conforman una unidad llamada "Fotos 2005 – 2007".

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