Sandro muestra todas sus caras

Porque yo soy otro. Sandro Pereira en FNA - Fondo Nacional de las Artes desde el jueves 31 de mayo de 2007 hasta el viernes 29 de junio de 2007.
La exposición “casi individual” de Sandro Pereira Porque yo soy otro ofrece una joven retrospectiva de su obra, puesta en diálogo con la obra de Suárez y Bulacio, referentes ineludibles de su producción.

Para empezar, vale decir que Sandro Pereira ocupa un lugar clave en la producción artística de los últimos años. Puesto en la categoría de “joven” (pero a la vez “consagrado”), su obra organizada en sistema gracias a esta exposición curada por Ana Martínez Quijano y Jorge Figueroa en la sede de la calle Alsina del Fondo Nacional de las Artes, permite reconocer algunos ejes conceptuales que la atraviesan y le asignan un sentido que ha ido mutando con el transcurso del tiempo (como no podría se de otro modo).
El pop "fagocitado", el viaje Tucumán-Buenos Aires, la construcción de su identidad artística a partir del autorretrato, la parodia y la permanente exploración/tensión de los sistemas de representación son algunas de las coordenadas por las cuales podemos ingresar a su obra.

El autorretrato es la lente con la cual construye su yo artístico. Su cuerpo es el lugar de fricción desde donde dispara sus propuestas estéticas. Inocente, “simpática” y burlona en el inicio de su producción; su obra progresivamente se irá dotando de sentidos más funestos.
Resulta evidente la tremenda incomodidad que sentimos frente a “El novio” (2001), una escultura en resina llevada a escala humana que apela al espectador desde la duda, el temor y la sensación de estar en el lugar incorrecto. Pareciera que progresivamente los finales dejaron de ser felices.

Martínez Quijano señala en su texto el cambio de registro que sufre en su representación el motivo de “Superman”. Mientras que en 1998 era modelado en plastilina, blando, frágil, redondo y de escasos dieciocho centímetros de alto; la versión de “Superman” de 2005 tiene un metro de alto, posee la rigidez de la resina y sólo presenta las extremidades del super héroe. Sin embrago, aun conserva la huella de estilo inconfundible de Sandro: no es un esbelto hombre, sino un hombrecito de piernas regordetas.
La supresión del tramo superior de este “super hombre” caído en desgracia tiene carácter de tragedia. La amputación que ha sufrido da cuenta de la “caída” de la ilusión. El fin de la inocencia. El final de parte de una historia.

compartir